El restaurante Alma combina arquitectura de la colonia y tradición colombiana con ingredientes orgánicos. Un must cuando visites Cartagena de Indias.

Cartagena de Indias, tierra de historia, héroes, cultura y, por supuesto, comida. Mucho se habla de la cocina cartagenera. Que es cara pero rica. Que es rica pero muy internacional. Que le falta toque local.

Veamos. Primero, hay que reconocer a la ciudad como ‘Patrimonio de la Humanidad’, título otorgado por la Unesco, entidad que tal vez poco sabe de cocina. Este atributo hace que sea visitada por miles de turistas todos los meses. Turistas que no solo llegan buscando alojamiento, sino también comida. Y de la buena.

En esa búsqueda hay montones de palacios y casonas antiguas transformados en comedores. Los hay kitsch y casuales. De comida griega, italiana, española e incluso francesa, hindú y hasta cubana. También hay cocina en parrilla, plancha y en olla de barro. En medio del crisol gastronómico disponible, hacía falta uno que recogiera los ingredientes y preparaciones del litoral. Ese es Alma.

Enclavado en plena Calle de la Universidad, el restaurante Alma está justo a la entrada de hotel Casa San Agustín. Su comedor rememora las murallas y fortificaciones de la época, mientras su decoración invita a desentrañar el legado heroico de la ciudad alrededor de la cocina.

Y a fe que lo ha logrado, empezando por su arquitectura y espacios espléndidos, su bar trendy y su comida sabrosa. Una culinaria que rescata los ingredientes caribeños de antaño y los fusiona con culinaria de autor.

El primer plato, Ceviche Eljach, llegó con el apellido del chef cartagenero Heberto Eljach. Un mix de corvina y pulpo en suero, sriracha casera, virutas de chicharrón de puerco y arepa. El toque picante y fermentado de la sriracha hizo elevar este platillo al grado de campeón.

Vino la segunda entrada, a cargo de un trío empanadas de langosta con mayonesa de chipotle (COP32.000, USD9.50). Una combinación más caribeña que el enyucao. Matadora, de principio a fin.

Ceviche Eljach. Con suero atoyabuey, pescado, pulpo, camarón, cebolla, mezcla de ajíes locales y chicharrones
Trío empanadas de langosta con mayonesa de chipotle.
Mermelada de rabo de toro, mezclada con arroz cremoso de langosta. Viene con tomates cherry confitados.
Camarones y cangrejo al ajillo con cayeye y coliflor rostizada.
Snooky de Coco. Tres leches con texturas de coco, bizcocho, helado, galleta. merengue, espuma, coco fresco y menta orgánica

Luego trajeron dos principales: el primero, Mermelada de rabo de toro (COP66.000, USD19), una enloquecedora preparación donde cuecen por horas la cola del animal hasta sacarle el tuétano, para luego mezclarlo con arroz cremoso de langosta (el concepto único y el sabor, bestial). Viene con tomates cherry confitados.

El segundo, unos camarones y cangrejo al ajillo con cayeye (un infaltable en la mesa costeña) y coliflor rostizada. Esta combinación desata aromas y mezclas inconfundibles, mientras el cayeye le pone el punto meloso y dulzón. Imperdible.

Para terminar, vale la pena irse por el snooky de coco. Un tres leches de coco con helado ídem, espuma de coco, galleta de coco y merengue adivinen con qué. Una explosión playera que –si tuviera ron, ginebra y vodka- serviría para hacer un coco-loco. A pesar de tener el mismo ingrediente, no es para nada empalagoso.

Roosevelt Muriel, director de alimentos y bebidas, Restaurante Alma.

Antiguo Acueducto de Cartagena. Pieza central de la piscina del hotel Casa San Agustin que data como el primer acueducto de Cartagena.
Vista del Bar de Lujo, restaurante Alma.
Comedor exterior del Restaurante Alma.
Comedor interior, restaurante Alma.

Cuando no haya mucho calor, pide una mesa al aire libre. Te ubicarán en un patio abalconado al lado de la piscina. De miércoles a domingo hay música en vivo.

Si vienes por Cartagena de Indias, Alma es, a todas luces, un imperdible. Su arquitectura colonial combinada con culinaria de tradición colombiana y sensibilidad costeña, conforman ese toque mágico que identifica a ‘La Heroica’.