El restaurante Isashii del hotel Waya Guajira ha incorporado los ingredientes y preparaciones ancestrales de los pueblos circundantes para brindar nuevas experiencias y beneficios a la comunidad.

Vivir una inmersión gastronómica con los ingredientes, preparaciones y sabores ancestrales de La Guajira es algo que solo se vive estando allí. Tal vez por ello, el hotel Waya Guajira se tomó muy en serio la tarea de investigar a profundidad las raíces culinarias de esta tierra para proponer una oferta única: el restaurante Isashii.

Se trata de un espacio gastronómico creado para rendirle honor a la gastronomía de toda una cultura milenaria que rescata ingredientes autóctonos como el maíz, la guayaba, los tubérculos y el pescado para fusionarlos con la cocina italiana y algunos que otros acentos internacionales.

El resultado: “un restaurante italo-guajiro en donde es posible degustar una variedad de pizzas artesanales, platillos mezclados con productos locales y postres internacionales que tienen un sentido guajiro y un sabor ancestral”, dice el chef Francisco Barrios.

Ángel Correa, gerente general del Hotel Waya Guajira.

Es así como la carta “se diseñó en agradecimiento y respeto por la tierra virgen de la Guajira, bajo un pretexto soñado por cualquier viajero: lograr una inmersión de los comensales alrededor de los ingredientes representativos de este Departamento”, declara Ángel Correa, gerente del hotel Waya Guajira, operador por oxoHotel.

Uno de ellos es el maíz. Un producto versátil, económico y repleto de sabores y beneficios nutricionales. Alrededor de este grano, el chef Barrios estuvo rondando diversas comunidades hasta lograr comprender a fe cierta las preparaciones locales.

APOYO A LAS COMUNIDADES

En sus recorridos, el chef encontró en Hagar Marid Rodríguez, la fiel esencia que andaba buscando. Ella es integrante de la comunidad Wiwa en Villa Martín en Machobayo, un pueblo polvoriento de calles sin asfaltar cuya economía no solo se basa en el maíz, sino además en la cría de ganado, chivos y cerdos.  

Integrante de la comunidad Wiwa en labores de preparación del maíz.

Hagar Marid recuerda que –desde los 17 años de edad-, ha elaborado con sus propias el tradicional bollo de mazorca, la arepa de maíz fresco, la canchafa que se hace asada y también frita.

“Los bollos de maíz los elaboro con queso de maíz fresco y también sin queso y se pueden hacer con leche”, dice. “El maíz primero lo pico, después lo corto y luego lo muelo, para después echarlo sobre la hoja del maíz y envolverlo.”

Todo inició cuando vi a mi padre cultivar el maíz”, prosigue Hagar. “Luego, mi madre hacía los bollos y yo salía a venderlos a los pueblos cercanos en la forma de mazorca asada y cocida”.

Es un esfuerzo en el cual oxoHotel está comprometido hasta la médula. Algo que corrobora Ángel Correa al precisar que todos los productos alimenticios del Waya Guajira se enfocan en el crecimiento y desarrollo de las comunidades del área de influencia.

Eso incluye los municipios de Albania y Cuestecitas, así como las veredas circundantes: Calabacito, Rosa Blanca, Sí se Puede, El Soldado, El Problema y La Vega. Todas hacen parte del corredor vial entre Fonseca, Maicao, Riohacha y el Cabo de la Vela.

Asachiralü: Carpaccio de lomo fino curado en sal gruesa de Manaure con una capa de finas hierbas, aderezado con guayaba agria. Restaurante Isashii, Hotel Waya Guajira.
Nazareth: Tiras de lomo de chivo salteadas con verduras. Flambeado con licor guajiro en una cama de tallarines frescos. Restaurante Isashii, Hotel Waya Guajira.
Uribia: Carne molida de chivo sazonado al estilo guajiro en salsa de tomates y leche de coco mezclados con penne rigate. Restaurante Isashii, Hotel Waya Guajira.
Miebro de la comunidad Wiwa en su faena diaria con el maíz.

IMPACTO EN POBLACIONES CERCANAS

“La sostenibilidad no se trata solamente de beneficios paea nuestra empresa, sino también de mejorar la calidad de vida de quienes están a nuestro alrededor, a quienes podamos impactar positivamente”, remarca Correa.

Ha sido tal el impacto del maíz para las comunidades circundantes que los labriegos y pilanderas se ven representados en distintos festivales y reinados, así como en dulces y tortas basados en este alimento.

Isashii tiene capacidad de 80 sillas y su arquitectura fue pensada para eventos empresariales. Los proveedores locales traen la sal de Manure, la chicha y el chivo de Maicao y los bollos de mazorca y el agua de maíz de Machobayo.

Por su parte, los dulces típicos de la región son fabricados en Monguí, un poblado a 46 kilómetros de Riohacha y a 28 kilómetros del hotel, mientras que el café es cultivado y procesado por mujeres caficultoras de Urumita, 100 kilómetros al sur de Waya Guajira.

“Estamos frente a un espacio gastronómico donde los viajeros pueden vivir experiencias únicas, con los ingredientes más representativos de los municipios y veredas que conforman el departamento de La Guajira”, finaliza Ángel Correa. “Viajar a La Guajira es recorrer un camino colmado de olores, sabores y texturas ancestrales, únicas en Colombia. Algo realmente mágico”.